Escribo estas lineas antes de partir.
He dejado un mundo atrás de vivencias y fantasías, de lloros y muecas de felicidad, sí, eso que llaman sonrisas. ¿Sabeis? Aún recuerdo todas las promesas que nos hacíamos y aún recuerdo el día que me prometí no prometerme nada más, es cierto, aún lo recuerdo y trato de cumprirlo. Me encuentro mirando al vacío como tantas otras veces, se ve la gente a lo lejos pasar con sus prisas por la calle, ¿alguna vez se detienen a pensar como yo lo hago? Por ejemplo, pienso en el miedo que tengo al sentarme en un bordillo protegido con barras y en lo libre que me siento en una cornisa sin nada que me pueda frenar.
Quizás sea cierto que eso de ponernos límites o metas es una forma de limitarnos, quizás nos hayamos estado limitando desde el momento en que nacemos y sólo dejaremos de limitarnos el día en que muramos.
¿Cuántas veces los habré mirado desde la cornisa? Muchas veces he sentido la tentación de parar a alguien por la calle y preguntarle que hace de su vida,
¿hacia dónde caminas con tanta prisa? Pero por ahora me conformo con cantar alguna respuesta escrita tiempo atrás, algunas de tantas leidas tiempo atrás, por estos, aquellos, los otros, por todos ellos ¿hacia dónde te gustaría caminar? Sigo mirando a la gente que camina con prisa y sin pausa, yo era como vosotros, pero evolucioné... y aquí estoy sentado en una cornisa. Quizás no puedo decir lo que quiero pero sí lo que no quiero. Pero por hoy estoy cansado de pensar.
¿Cuántas veces os habré mirado desde una cornisa? Nos vemos en el otro lado.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario