¿Lo recuerdas?
La espalda pegada a la pared, estiras el brazo y apenas alcanzas el borde contrario de la cama. Acaricias el hueco vacío, terso, descansado de peso y recuerdas cuando sufría con un cuerpo deseado y con horas de espectáculo, éramos espectáculo y ahora no somos más que meros negativos. Es entonces cuando la bestia de la imaginación rompe sus cadenas y se desborda el recipiente de tus ideas, entonces es cuando se produce el naufragio de los idiotas, de los ilusos, en fin, de los que tienen sueños e lusiones y es entonces, sólo entonces, cuando sientes lástima... lástima por no ser uno de ellos y no poder tenerlos. Es un buen momento para que una solitaria lágrima recorra tu cara pero son tan solidarias que ninguna lo hará ya que están en huelga de tristeza, y tristeza sigue empeñada en estar encerrada y las lágrimas no comprenden que no es tu decisión, si no que tristeza ha hablado con soledad y han urdido este extraño plan.
¿Lo recuerdas?
Ahora queda un universo dorado con soles y estrellas azules, arrugado y descolocado sobre un viejo santuario, el que nos vió crecer. Y debes saber que se arruga y te es infiel con soledad cuando esta queda con tristeza, pero confío tanto en ella que dejaré que me traicione, será bonito morir una vez más, mas algo está equivocado porque si el paraiso se alcanza después de morir no entiendo porque sigo aquí ¿acaso no he muerto o el paraíso es esta cárcel de puertas abiertas que llevo dentro?
Está desordenado el escritorio de recuerdos y detalles, viejos y nuevos y futuros por llegar; sin embargo no es él quien llama mi atención si no es ella quien llama a la puerta de mi consciencia porque en el inconsciente se cansa de estar, ¿ves? ahora va encajando es en esos momentos en los que tristeza y soledad se reunen... pero por favor, soledad, no me abandones esta vez que ya una vez te dejé por otra y he aprendido de mi error. Sólo tú, soledad tan mía, me das fuerza y me comprendes, sólamente tú, mi soledad, eres quien siempre me arropa y quien me abraza en una cama vacía porque siempre que no estás tú, solitaria mía, yo me encuentro tan solo...
Son esos momentos en los que miras sondeando mi alma y te desculegas hasta mi corazón , querida mía, y es entonces cuando me preguntas porque todo sigue igual si ya tienes todo lo mío. Por una vez te voy a responder soledad tan mía, por una vez lo vas a oir así que presta atención: hay una cosa que esa maldita no me ha devuelto después de tanto tiempo, y es que debajo de esa sucio edredón amarillo que te digo que no saques para que el señor viento helado no entre oculta en realidad el hueco que antes ocupaba el que latía dentro de mi. Eso es lo que nunca me podrá devolver, no me mires así soledad tan mía, no es que ella no quiera... es que una vez robado, terminó roto y sus pedazos esparcidos como cenizas en el viento, veo que ahora lo vas comprendiendo querida mía, ahora lo vas entendiendo.
¿Lo recuerdas?
Sí, mi solitaria, y tal como a mi sé que te volveré a tratar, tú que me lo has dado todo serás traicionada y te mentiré para que no te duela, aún sin saber que cada vez que haga eso más daño te causaré. No llores, mi pequeña asesina, que yo seré siempre tuyo, tú ángel pero las lágrimas no curan los errores y ya hace tiempo que has dejado de llorar. ¿Porqué lloras tú, mi soledad? ¡Ah! Es eso, ella es la invicta, ella no llora por eso lloras tú, todos los héroes de leyenda necesitan de una fiel amistad... ¿no crees que para eso existo yo? cierto, otra vez me descubro ante ti, mi incondicional solitaria, ya otros lo hacen, ya otros lo hacen, sí, es cierto pero eso son los sueños los que casi nunca se cumplen así que permíteme que tenga uno, sí ahora que puedo tenerlo ¿me permitirás, querida mía, soñar lo que podría haber sido? Ya, ya sé que es perder el tiempo pero ¿acaso no lo perdemos en otras cosas más insignificantes? déjame entonces perder el tiempo, no te celes como ella haría, sé distinta, mi pequeña y callada amiga, sé distinta como ella no lo pudo ser. Déjame que murmure en un último suspiro unas últimas palabras sin sentido, déjamelo porque ya toca a su fin, veo que no quieres pero las diré antes de suspirar gritaré tan fuerte "TE NOVÍ" que retumbará en mis entrañas y ensordecerá mis tímpanos, rasgará mis cuerdas vocales y romperá mi coraz... tienes razón, pequeña conciencia, tienes razón no romperé lo que no tengo y esas letras morirán en mi garganta.
¿Lo recuerdas?
La espalda pegada a la pared, estiras el brazo y apenas alcanzas el borde contrario de la cama.