Los recuerdos, lejanos y próximos, me golpean con fuerza de forma continuada. Cada vez que abro y cierro los ojos puedo ver por unos instantes que acabaron ya. Cuando el silencio me invade puedo escuchar las conversaciones que ya tuvieron lugar. Seguramente es esto lo que me come por dentro.
Me dicen que no me permito pasármelo bien, que cuando tengo oportunidad de disfrutar huyo, eso dice mi pequeño sol... pero hace no tanto ya tuve a quien "soc llum" y cuando se fue volvieron las tinieblas. Mis convicciones e ideas puede que estén erradas, pero son mías y debo ser yo mismo el que descubra si son correctas o no.
Mis palabras hacen daño, he perdido el tacto. Es una controversia tratar de expresar lo que sientes y piensas sin medirlo ni filtrarlo para ser natural y que no puedas hacerlo por no dañar a quien se lo dices. No estoy preparado para decir las cosas sin más, sin medirlas ni pensarlas cuando en mi habita tanto dolor ya que al abrir la boca el dolor que llevo dentro trata de escapar, tanta presión ejercen. Es difícil llevar sobre tus hombros el sufrimiento de los demás, no se suele valorar los tiempos pasados y aquellos que digan que cualquier tiempo pasado fue mejor se engaña, sigo recordando esa conversación de...
- ¿Recuerdas cuando tú...?
- Esa es una época de mi vida que quiero olvidar, no era yo.
... en esa época de su vida yo fui el que la padeció y la justificación de que no era consciente de sus actos no hace que todo lo que pasé se desvanezca más bien hace que crezca la ira.
Estos son disparos de mi mente, fragmentos de viejos dolores. Esto son pequeñas heridas mal cicatrizadas. Esto son pequeñas cosas que callo... el problema es que hay algunas que he intentado sepultar con gran cantidad de nimiedades encima y ahora se han hecho fuertes, derribando las débiles defensas que edifiqué.