Querido yo,
A veces me acuerdo de ti, recuerdo lo feliz que éramos juntos y cuantas cosas aprendimos desde la inocencia. Hace mucho que no tengo noticias tuyas y eso me apena ya que siempre he pensado que congeniábamos muy bien y que nos divertíamos: yo contigo, tu conmigo.
Quiero que sepas que no he olvidado nada de ti, la dulzura de tus ojos cuando mirabas a algo de forma tierna y la picardía de tu sonrisa cuando pensabas en tus amores... ¡qué lejos parece todo! sin embargo debo decir que cuando pienso en ti parece que fue ayer cuando eras una pequeña persona enamorada y caminábamos juntos compartiendo experiencias. ¡Ay!, ¡ay!, ¡ay!, pequeño yo, cuantas veces he pensado que me gustaría tenerte a mi lado para que disfrutases de mis buenos momentos y me apoyases en los más bajos. ¡Ay!, ¡ay!, ¡ay!, pequeño yo, cuánto me gustaría haber estado a tu lado para ver tu sonrisa y secar tus lágrimas con mis manos.
De mi, mi viejo yo, poco puedo contarte. He tenido batallas en todo tipo de campos, en unas he salido victorioso y en otras no he ganado, recuerdo que te disgusta la palabra perder y por eso la evito. He compartido camas, recibiré en breve un premio, he sufrido los achaques de la enfermedad más dura, ha ensombrecido mi alma la oscuridad de la soledad y ha calentado mi sonrisa la alegría de la compañía. A ti te confieso, alma gemela, que a muchas personas especiales he conocido en tu ausencia.
Bueno querido yo, es tarde y debo levantarme temprano, o quizás ya es temprano... ahora poco importa eso, el tiempo ya se ha fugado y la noche se aleja de estas tierras para dar paso a su hermano sol. Sí, sé que lo preguntarás y no, no olvido, recuerdo las cosas que han pasado por mi vida, las que se han ido y las que se han distanciado. No te preocupes, te prometo que no te olvido ni a ti ni a los tuyos.
Espero tener noticias tuyas pronto.
Hasta pronto.
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