No me enfurece, ni me entristece, me invade una extraña calma que intenta comprender y empatizar, que trata de ponerse en su sitio y sentir lo que siente.
A veces ruge el oso que hay dentro, a veces muerde, araña, desgarra lo que encuentra, pero normalmente hiberna... de momento, deseo repetir mi vida, mis fugaces instantes merecen las largas horas de sufrimiento que llevo.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario