No hay muros para lo que no se puede parar.
No hay muerte para lo que no se puede matar.
Estoy temblando de angustia y rabia, me duele la cabeza de apretar la mandíbula y la muñeca izquierda está llena de heridas con un portaminas de forma distraída. En su voz ¿que había? En la mía ¿qué hay? No puedo decir lo que hay en la suya pero sí sé lo que en la mía hay. Ya lo sabeis todos, no es malo llevar una máscara lo malo es olvidar lo que hay debajo. Creo que no puedo sostener esta situación porque poco a poco estoy rompiéndome, no puedo seguir dividido... "debo mejorar y curar este corazón roto, no puedo amar a una mujer que ame a otro potro". Pero no es sólo es eso, es esto que me ata y me divide, es algo en mi interior que vuelve a surgir; sólo deseo que todo pase porque mis ilusiones ahora saben a arena, arena bajo los pies al correr en la playa, arena al tratar de saborear comida, arena entre mi ropa que molesta al caminar, arena que arrastra la marea con pereza... arena en un mar de piratas.
No hay muros para lo que no se puede parar.
No hay muerte para lo que no se puede matar.
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